
El motivo
Hay una variedad de modelos por los cuales puedes optar. Eso sÃ, debe ser uno que quieras permanentemente (piensa que tal vez tu novio de ahora no sea el hombre de tu vida). Si no estás muy segura, prueba primero haciéndote un tatuaje de henna, colorante que se aplica sin pinchazos y se borra luego de unas semanas.
El lugar
Para lucir tu dibujo en todo su esplendor, las zonas más recomendables son los hombros, la espalda, piernas, brazos, muñecas y tobillos. Pero también considera que en la vida te tocará hacer cosas que tal vez requieran ocultarlo (como algunos empleos formales).
El dolor
El dolor depende de la zona en la que te hagas el tatuaje. Siempre duele más en partes con más nervios y menos grasa, como la cadera, el omóplato y el tobillo (no tanto en los glúteos, piernas o abdomen). Claro que también está relacionado a la cantidad de tinta que requiera tu dibujo.
Los cuidados post-tatuaje
Después de realizártelo, lávalo con jabón de espuma neutro y sécalo muy bien. No le apliques productos que puedan irritarlo, como alcohol o perfume, y no lo toques con las manos sucias ni dejes que le caiga saliva, sudor, semen, agua de mar o piscina. Ponle crema humectante los primeros dÃas y durante la cicatrización evita que roce con la ropa y no lo expongas al sol.
Además, en algunos hospitales no permiten realizar donaciones de sangre si se cuenta con tatuajes permanentes, por lo que debes ser precavida.
Ten en cuenta estos factores a la hora de tomar tu decisión. Lo más importante es que después de hacerte el tatuaje, ya no vas a poder borrarlo, salvo algunos procedimientos como el láser, que son muy dolorosos y dejan rastro del dibujo. Pero si aún estás segura de quererlo, acude a un centro de confianza donde te ofrezcan la higiene necesaria para el procedimiento.
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