• ¿Qué son?
• ¿Por qué se producen?
• ¿Qué ocurre cuando se padecen?
• ¿Qué hacer?
Fobia significa temor y es un miedo exagerado, injustificado y persistente provocado por ciertas situaciones o, incluso, por objetos. Para no sufrirlas, se procura evitar lo que la produce, pero ello repercute desfavorablemente sobre la conducta.
Entre las fobias más corrientes citaremos el miedo a los espacios abiertos o agorafobia (ágora= plaza), con sensación de falta de protección, o a los espacios cerrados o claustrofobia (claustro = cerrado), con sensación de falta de aire y miedo a no poder salir, y la fobia social, timidez muy exagerada en las relaciones con los demás por miedo al ridÃculo o a dar mala imagen en reuniones o, incluso, al escribir o telefonear ante otros.
Hay muchas otras fobias, como a la altura, a ciertos animales, a objetos puntiagudos, etc. En ocasiones, son una defensa inconsciente para desviar la angustia que provoca una circunstancia que no se sabe solucionar, hacia otra que se puede evitar. A veces, ocurren por experiencias desagradables, como haber quedado encerrado en un ascensor e, incluso, pueden producirse por lo que ha ocurrido a otros.
Tiene mucha influencia la personalidad, formada sin capacidad para afrontar peligros reales debido a una sobreprotección familiar, por lo que se tiende a huir de los conflictos.
El entorno familiar también puede transmitir ciertos miedos, por ejemplo, a las alturas. A veces, las fobias aparecen a partir de otra con la que tienen alguna relación, por ejemplo, la fobia a las inyecciones puede extenderse a los hospitales, etc.
Las fobias, en realidad, son una clase de angustia y producen los mismos trastornos, o sea, pueden aparecer nerviosismo, temblor, aceleración del pulso, sudoración, palidez, dificultad respiratoria, sequedad de boca, nauseas, desmayo y necesidad de orinar a menudo. Cuando ocurre, se cree que va a ocurrir algo terrible y se busca la manera de escapar de la situación.
En ocasiones, los trastornos aparecen sólo al pensar que se producirá la situación, o bien, al recordarla. Hay que enfrentarse a lo que provoca la fobia, pues, mientras se evita, el miedo seguirá presentándose. Por el contrario, si logramos enfrentarnos a ello el tiempo suficiente, se puede comprobar que no ocurre nada de lo que se temÃa y que nuestro organismo es capaz de controlar la ansiedad.
Es conveniente enfrentarse poco a poco a lo que provoca la fobia, primero se puede sólo imaginar la situación o acercarse a ella varias veces y, si es imprescindible, hacerlo en compañÃa de otra persona. Si no somos capaces de superar el miedo, debemos acudir a un profesional, que, aparte de indicar algún medicamento, efectúa unas sesiones para cambiar la reacción del paciente, a veces, mediante fotos o videos sobre la causa de la fobia. Suelen ser muy útiles las sesiones con grupos de afectados.
Los beneficios psicológicos de la lectura
Algunos la llaman ya biblioterapia, aunque no es más que la revalorización de los múltiples beneficios qe ha reportado siempre la lectura al ser humano.
Además del evidente placer que proporcionan los libros, son un buen instrumento de crecimiento personal y de adquisición de conocimiento .
A veces, iluminan situaciones de nuestravida persona con los hechos que relatan, con una frase o con las emociones que la historia nos provoca.
Una terapia involuntaria, pero efectiva
Leer novelas estimula la capacidad cognitiva, la imaginación y la creatividad. Ayuda a las personas a tener una mente más abierta, a ver las cosas desde diversos prismas y a vivir otras vidas más allá de la real.
Para que un libro nos toque la fibra es necesario que haga un tratamiento hondo de los personajes, lejos de los arquetipos (los buenos buenÃsimos y los malos malÃsimos) de la mayorÃa de “best-sellers”.
Algunos manuales de autoayuda suelen albergar un contenido poco sustancioso o discutible. No obstante, a veces es posible hallar entre ellos algunos ensayos interesantes e inteligentes sobre cómo mejorar algunos aspectos de nuestra vida o de nuestra persona. Hay que saber seleccionar con criterio.
Fuente: Revista Pronto
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