Nov 23

Cómo disfrutar de unas vacaciones saludables

Con el esperado descanso estival llegan inconvenientes como el riesgo de deshidratación, las intoxicaciones, las picaduras de medusas, las quemaduras solares… Toma medidas para que tu verano sea plácido y regenerador. Las vacaciones estivales son esenciales, pero por las condiciones que se dan (muchas horas al aire libre, frecuentes baños, desplazamientos y visitas a lugares desconocidos) hay algunas recomendaciones que merece la pena teneren cuenta.

Playa y piscina

El medio acuático es, sin duda, una de las estrellas del verano. Las zonas de costa, además de ofrecernos un sin fín de posibilidades lúdicas, pueden resultar muy saludables. Estar cerca del mar, por ejemplo, ayuda a bajar la tensión, lo que beneficia a muchas personas. Pero no hay que olvidar que también hay problemas que vale la pena prevenir.

El Agua

El líquido elemento tiene ventajas e inconvenientes. Masajea nuestros músculos, relaja nuestras articulaciones y estimula la circulación sanguínea. El agua del mar, además, aporta yodo y sodio, que ayudan a cicatrizar heridas. El ambiente marino es recomendable para recuperarse tras una enfermedad, una operación o un parto. Por contra, debemos estar atentos a:

• Picaduras de medusas, erizos o pecesaraña. Siempre que nos afecten, debemos acudir al centro médico más cercano para que nos quiten posibles restos y desinfecten la zona.

• Sustos con el oleaje o las corrientes marinas. Hay que tenerle respeto al mar, evitando las situaciones de posible peligro y estando atentos a las banderas.

• Cortes de digestión. Se recomienda no bañarse hasta dos horas después de haber comido. Hay que entrar poco a poco en el agua, mojando primero los  pies, las muñecas y la nuca.

• Hongos e irritaciones en la piel.  Es importante usar chanclas de goma en duchas y vestuarios y secar minuciosamente los pies. El cloro y los agentes químicos del agua de las piscinas resecan e irritan la piel, por lo que conviene ducharse al salir de ella y aplicarse a menudo crema hidratante.

• Traumatismos y otras lesiones. Verificar la profundidad del lugar antes de tirarse de cabeza.

El Sol

Es vital para nuestro organismo, pero debido a la disminución de la capa de ozono sus rayos son más dañinos. Es imprescindible:

• Usar cremas solares con alto factor de protección ante los rayos UVB y UVA para evitar problemas cutáneos y oculares. Es mejor ponerse moreno progresivamente que quemarse.

• Beber mucho para no deshidratarnos o sufrir un golpe de calor, sobre todo los niños y los ancianos. Tomar bebidas isotónicas, ponerse a la sombra y utilizar las zonas más frescas de la casa.

• Usar gafas de sol homologadas por la UE. Otras opciones más económicas pueden causar un grave perjuicio a nuestra retina.

Cuerpo y Mente

Para protegernos de inconvenientes veraniegos como las intoxicaciones debemos extremar la higiene en la cocina, respetar la cadena de frío de los alimentos y lavarnos las manos a menudo. Más allá de eso, nuestro cuerpo y nuestra mente merecen realmente mimo y descanso después un largo año de trabajo y hay muchas cosas que podemos hacer para convertir el verano en una época de renovación. ¡Toma nota!

Actividad Física

Es el momento de poner nuestro cuerpo en movimiento si no lo hemos logrado durante el año. El ejercicio debe ser moderado y, a ser posible, divertido. En cada lugar, las posibles actividades son diferentes. Debes encontrar una que te guste y te motive.

Disfrutar del sueño

Sería ideal dormir las 8 horas de rigor y, si es posible, hacer una pequeña siesta de 15 a 30 minutos de duración. Nuestro cerebro nos lo agradecerá.

Darse caprichos

Masajes, tratamientos de belleza, circuitos termales, paseos por la playa, excursiones, restaurantes… ¡te lo mereces todo!

Calzado adecuado

Los podólogos recomiendan calzado abierto -para evitar que el pie sude y proliferen bacterias y hongos-, pero con suficiente sujeción al tobillo.

Soledad y compañia

Lo ideal es lograr el equilibrio entre las horas compartidas con la familia o amigos y las horas de soledad, que suponen un necesario reencuentro con uno mismo.

Cómo alimentarte en verano

Nuestro cuerpo no está igualen verano que en invierno. Sus necesidades son diferentes y es bueno que nuestra dieta se adapte a ellas. Para contrarrestar el calor e hidratar el cuerpo debemos comer alimentos frescos y ligeros.

Tipo de alimentos

Los platos que preparemos deben ser ligeros para no obligara nuestro cuerpo a hacer demasiado esfuerzo. En ellos deben predominar los alimentos frescos, sobretodo verduras, hortalizas y frutas. Se aconseja comer carne de ave, que es menos indigesta, ensaladas variadas (que pueden incorporar carbohidratos como patata, pasta o arroz o legumbres como lentejas o alubias) y lácteos desnatados con cereales integrales, que nos aportarán proteínas, vitamina E y  fibra.

Modo de cocción

Para los platos calientes lo más adecuado es optar por métodos de cocción como la plancha, el papillote o al vapor, que someten a los alimentos a menos temperatura durante menos tiempo que los  fritos o guisados. Son más saludables y no pierden demasiados nutrientes en el proceso.

Helados, sorbetes y granizados

Tienen bastantes calorías, pero si no abusamos de ellos, los helados son un placer que nos podemos permitir. Además, nos aportarán proteínas y vitaminas. Los sorbetes y granizados un poco menos calóricos, pero igual de refrescantes.

Las bebidas adecuadas

El verano es la época perfecta para disfrutar de los zumos, aunque podemos hacerlo durante todo el año. Lo ideal es que sean naturales, puesto que los zumos industriales llevan una considerable cantidad de azúcar. Una licuadora serátu mejor aliada contra los rigores del verano. La mezcla de frutas no sólo será sabrosa, sino que te aportará muchas vitaminas, minerales y, de nuevo, fibra.

Verano con niños

Debemos ser responsables con nuestros hijos y pensar muy bien en qué viajes nos embarcamos con ellos. No se trata de ser miedoso, pues eso no les beneficiaría ni a ellos ni a nosotros, pero síde ser precavidos y prudentes. Lo ideal es planificar un descanso estival o un viaje que se adecúe a las características de la familia y a las edades de los niños. Hay que tener en cuenta que éstos:

Se deshidratan fácilmente

Su cuerpo no tolera bien un calor excesivo y pueden sufrir fuertes cuadros de deshidratación o diarrea. Nunca hay que dejarlos solos en el coche por el mismo motivo.

No regulan bien los cambios bruscos de temperatura

Es mejor evitar los destinos en los que haya mucho contraste entre día y noche, y no olvidar meter en la maleta prendas de abrigo.

Son más vulnerables a las infecciones

El cambio de alimentación y de agua les electa más a ellos que a nosotros.

Son sensibles a los cambios de presión

Sobre todo los bebés, a los que, además, no conviene alimentar mucho durante los vuelos debido a que tiene lugar en su intestino una cierta distensión.

Fuente: Revista Pronto

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