Contrariamente a lo que suele pensarse, la mujer no está exenta de sufrir problemas cardiovasculares, todo lo contrario, una vez superada la menopausia, el riesgo es el mismo que en el hombre e, incluso, superior. Para prevenir estas dolencias, es necesario empezar a cuidar el corazón desde la infancia. Según la Organización Mundial de la Salud, los problemas cardiovasculares representan el 55% de las causas de mortalidad femenina, frente al 43% en los hombres.
La mayor esperanza de vida entre las mujeres, los tratamientos hormonales (como la pÃldora o la terapia hormonal sustitutiva) y la incorporación en su vida de nuevos factores de riesgo, como el estrés laboral y el tabaquismo, han aumentando considerablemente la posibilidad de sufrir este tipo de dolencias.
Caracteristicas del corazón femenino
Los factores que provocan un accidente cardiovascular, ya sea un infarto de miocardio o cerebral (ictus) son las mismas para ambos sexos. Estos accidentes tienen lugar cuando se produce la rotura o el taponamiento de un vaso sanguÃneo que impide que el oxÃgeno llegue al corazón o al cerebro, según el caso. Cuanto más tiempo dure esta situación, mayor es el daño producido al órgano en cuestión. Pero hasta aquà llegan las similitudes, tanto los sÃntomas como algunas de sus consecuencias son muy distintas entre los dos sexos.
Los sÃntomas, diferentes a los del hombre
Los sÃntomas del infarto en el hombre son harto conocidos: dolor en el hombro que puede irradiarse hacia el brazo, sensación de opresión en el centro del pecho, ahogo, etc. En la mujer, los sÃntomas no sólo son distintos, sino que, además, son más imprecisos lo que, en ocasiones, puede restar importancia a su gravedad o llevar a un diagnóstico equivocado. Los más frecuentes son malestar general, dolores difusos en el pecho y en el vientre, trastornos gástricos, dolor de espalda, sensación defatiga…
ReaccÃon ante el tratamiento
Una vez diagnosticado el problema, la medicación puede no causar el mismo efecto en el hombre que en la mujer ya que algunos fármacos, o bien no funcionan o lo hacen en menor medida. Por ejemplo, la aspirina no es tan útil en la mujer como en el hombre a la hora de prevenir el infarto. Además, la gran mayorÃa de ensayos clÃnicos (el 80%) se realizan únicamente con hombres, por lo que se desconoce el efecto de muchas sustancias en el corazón femenino.
Cuestión de edad
El riesgo de infarto llega más tarde en la mujer que en el hombre. La razón es que, durante la edad fértil, las hormonas femeninas (estrógenos) protegen el corazón. Pero, al llegar a la menopausia, el nivel de estrógenos desciende y el corazón queda desprotegido. Mientras que en el varón el riesgo de infarto tiene su máxima incidencia a los 45 años, en la mujer, este riesgo llega unos 10 años más tarde.
Nuevos factores de riesgo
Una de las razones con más peso a la hora de explicar el aumento de las dolencias cardiovasculares en las mujeres son los cambios en el estilo de vida.
Tabaquismo
Cada vez hay más mujeres fumadoras (casi tantas como hombres). El tabaco, además, causa más daños en el corazón femenino que en el masculino. Hay que tener en cuenta que el tabaco obstruye los vasos sanguÃneos y fuerza al corazón, aumentando la frecuencia cardiaca.
Estrés
El acceso de la mujer al mundo laboral y la llamada “doble jornada” (trabajo en casa y fuera de ella) han hecho que el estrés esté más presente que nunca. Está comprobado que la tensión nerviosa puede aumentar la tensión arterial en momentos puntuales y provocar peligrosas arritmias.
Tratamientos Hormonales
Los anticonceptivos orales y los tratamientos hormonales que se toman para paliar los sÃntomas de la menopausia aumentan el riesgo de sufrir dolencias cardiovasculares. Si se combinan, además, con el tabaquismo, el daño se multiplica. Esto no quiere decir que sea perjudicial someterse a este tipo de tratamientos, sino que, además de no estar aconsejados en mujeres fumadoras, deben tomarse siempre bajo estricto control médico.
La mejor prevención
Aunque los problemas suelen surgir a partir de la menopausia, el corazón debe cuidarse desde la infancia, manteniendo un estilo de vida saludable.
Reducir al minimo las grasas saturadas
Son las responsables del aumento del colesterol perjudicial, uno de losfactores de riesgo más importantes. Es imprescindible, por lo tanto, disminuir al máximo el consumo de alimentos como los embutidos, las carnes rojas, la leche entera y sus derivados, el mariscos y las vÃsceras.
Aumentar las grasas beneficiosas
Se trata de las grasas que aumentan el nivel de colesterol “bueno” y que, por lo tanto, resultan favorecedoras para la salud del corazón. Las encontrarás en alimentos como el pescado azul, los aceites vegetales de oliva, girasol, maÃz, etc., el aguacate, los frutos secos y las semillas.
Alimentos cardio saludables
Son todos aquellos que ayudan a conseguir un buen funcionamiento del corazón, como la fruta, la verdura, las legumbres, las carnes magras y de ave y la leche descremada y sus derivados.
¡Ojo con la sal!
El exceso de sal en la dieta favorece la hipertensión arterial, por lo que conviene ser moderados en su consumo. Es mejor sustituirla por otros condimentos como las hierbas aromáticas, determinadas especias, etc.
Dieta Sana
El colesterol LDL o “malo” es el enemigo a combatir, ya que es el principal responsable de los accidentes cardiovasculares. Si, además, se tienen problemas de obesidad, hipertensión o diabetes, el riesgo de multiplica. Hay que tener en cuenta que, a partir de la menopausia, el colesterol “bueno” desciende y el “malo” tiende a aumentar. Para evitarlo, hay que modificar algunos aspectos de la dieta.
Ejercicio FÃsico
Practicar deporte con regularidad (un mÃnimo de tres veces por semana) puede hacer mucho por la salud del corazón. No sólo ayuda a controlar varios factores de riesgo (obesidad, hipertensión, diabetes, estrés, colesterol…), sino que mejora la capacidad del corazón y reduce la tensión arterial.
Fuente: Revista Pronto
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