Con un toque de color carbón damos énfasis a una mirada muy femenina y sensual. Los tonos tierra nos ayudan a aportar fuerza al look sin perder frescura y naturalidad. Los ojos expresan mucho más que las palabras. Lo primero es intentar corregir las imperfecciones del rostro sin abusar de los productos correctores. Los aplicaremos con la yema de los dedos en ojeras y rojeces. Usaremos un fondo de maquillaje fluido, para mayor transparecia, aplicado con una esponjita húmeda. El truco de mojar la esponja nos ayuda a conseguir una mayor naturalidad en la aplicación del producto y el acabado final.
MIMA TU BOCA
Los labios son hipersensibles al clima y el ambiente que los rodea. Siempre han de estar protegidos por un labial hidratante, cacao o bálsamo. Intenta que no estén expuestos sin protección a los factores agresivos del entorno. Un buen peeling de vez en cuando hará maravillas en ellos y lo notarás hasta en el resultado de tus maquillajes.
¡MANOS FUERA!
Siempre tendemos a llevarnos las manos a la cara, al pensar, hablar… Pero las manos son grandes transmisoras de gérmenes y suciedad que van de las cosas que tocamos a nuestro rostro. Aparta las manos cada vez que te des cuenta de que están en tu cara. Además de suciedad llevan mucha grasa a nuestra piel que puede causar granitos o infecciones.
Atrévete a tener una mirada de rompe y rasga. Tu look se dibuja alrededor de unos párpados llenos de personalidad y osadÃa. Te sentirás más fuerte y segura gracias a unas lÃneas oscuras que se convierten en tu mejor carta de presentación. Empezamos aplicando un corrector cremoso con la ayuda de un pincel en ojeras y granitos. Lo acabamos de integrar en la piel con pequeños toques con las yemas de los dedos. Como fondo de maquillaje hemos optado por un fluido de tono similar al de la piel, para unificarla sin que se vea un look muy cargado.














